Los orígenes de la actividad aérea en la zona penquista se remontan a fines del siglo 18, cuando el navegante y explorador francés De la Perousse, eleva un globo no tripulado sobre la bahía de Concepción en marzo de 1785, en retribución a la hospitalidad de la ciudadanía de Concepción hacia su expedición y para el disgusto de los naturalistas que la integraban y que utilizaban esos artefactos para fines de investigación científica.
Posteriormente, en los inicios del vuelo a motor en Chile, nuestra zona no está ajena al accionar de los pioneros. Así, el insigne aviador y primer mártir de las alas chilenas, don Luis Alberto Acevedo, intenta unir por primera vez en vuelo directo las ciudades de Concepción y Santiago. El Raid se programa para el día 13 de abril de 1913, sin embargo este vuelo termina en tragedia cuando a poco de despegar desde San Pedro, su frágil Blériot se precipitó sobre las aguas del río Bío-Bío. Este suceso provocó consternación en la ciudadanía nacional y especialmente en la penquista.
También se destaca el vecino de Talcahuano Sr. David Fuentes Sosa, quien viaja a Francia a aprender el arte de volar, se gradúa de Piloto Aviador en Etampes, y regresa a Chile en donde logra una importante cosecha de récords.
En 1914 bate el récord de altitud al alcanzar los 3.150 metros en su Bleriot bautizado "Talcahuano". Logra imponer, también, un récord de distancia, con un recorrido de 450 kms. entre Concepción y Paine. Efectuó aterrizajes nocturnos y con singular pericia y sangre fría cruzó en vuelo por debajo del puente ferroviario del Malleco.